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Itatí visto por los ojos de un misionero

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facundo melaPor P. Facundo Mela fdp

 

El P. José Dutto, hombre de gran confianza de Don Orione, viajó a Itatí para colaborar con las celebraciones del triduo pascual de 1936. Durante su estancia en el Pueblo de la Virgen le escribió una carta a Don Orione. Es un relato que nos abre una ventana al viejo Itatí y nos permite ver algo de la vida, la religiosidad y la realidad itateña entre 1936 y 1941.

Itatí, 18 de abril de 1936


Reverendísimo Padre en Jesucristo;

Antes de salir de Itatí quiero escribirle mis impresiones, tanto más que, gracias a Dios, son muy buenas.

Itatí es un pueblito de campo, pero simpático por su sencillez, su tranquilidad y, sobre todo, porque podemos decir que es el PUEBLO de la VIRGEN Santísima. Hasta me parece que aquí el diablo no tiene acceso, porque se vive una tranquilidad de espíritu admirable y diríase que no se sienten aquí tentaciones ni perturbaciones de espíritu.

El centro del pueblo cuenta con unos 900 habitantes, pero todo el partido, según las últimas cifras oficiales, cuenta con 4718 habitantes, todos ellos feligreses de la Parroquia de Itatí, confiados a los cuidados de los Padres de la Divina Providencia.
El Santuario es meta de continuas peregrinaciones y vienen devotos de regiones lejanas y de difícil acceso, por falta de caminos. Todos los días se arrodillan a los pies de la taumaturga imagen de Nuestra Señora, chaqueños, paraguayos, correntinos de todos los partidos de la Provincia y también de la Gobernación de Misiones. Por lo común, se trata de gente sencilla y pobre, ignorante muchas veces, pero de muy buena voluntad, de una fe grande, grande. Muchos de ellos no tienen comodidades en sus pueblos para cumplir con los deberes del buen cristiano, por la sencilla razón de que no tienen sacerdotes en sus pueblos o viven apartados en el campo, afuera de toda posibilidad de cumplir. Estos vienen a Itatí como los Judíos de la antigua Ley iban al Templo de Jerusalén una vez al año para cumplir con la Ley, y algunos también sólo una vez en la vida… Y aquí se confiesan, comulgan, bautizan a sus hijos, y se van satisfechos, convencidos de haber cumplido con su deber y casi convencidos y seguros de su salvación eterna, porque, dicen, hemos cumplido con Dios y con la Virgen. Y yo creo firmemente que nadie de cuantos vienen hasta Itatí para venerar y honrar a la Virgen Santísima se ha de perder.

a Virgen Santísima los salvará.

Además, ¿acaso no tendrán más mérito esta pobre gente que viene a Itatí a costa de largos y molestos viajes, que los que cómodamente asisten a la Santa Misa todos los domingos, sin ningún esfuerzo, ni incomodidad?

Muchos de ellos, hombres y jóvenes también, se pasan a veces largos ratos de rodillas, a los pies de la estatua de María Santísima, en el camarín del Santuario, rezando con actitud devota, que uno no se cansa nunca de mirarlos; rezando y rezando sus oraciones, sus padrenuestros estropeados y mutilados, o también sin pronunciar palabra, porque algunos no saben ni el Padre Nuestro tampoco, ¡pero con tanta fe y devoción, que conmueven!...

Y entre esta gente sencilla se encuentran hermosas almas, que delante de Dios deben ser más perfumadas que los lirios y las rosas… ¡Oh cuántas sorpresas nos reservará el día del Juicio Universal!... Estas almas se adelantarán para ocupar los primeros puestos y muchos devotos presuntuosos –y también religiosos– quedaremos atrás, con toda nuestra ciencia barata y nuestro barniz de devotos. En Itatí el alma se siente apartada del bullicio del gran mundo y vuelve en sí misma y comprende muchas cosas. Yo creo que Nazareth debía de ser como Itatí… E Itatí como Nazareth…

Por lo dicho se comprende fácilmente que nuestros Padres, quedando en Itatí, son verdaderos misioneros de todas las regiones circundantes, como Chaco, Paraguay, Misiones y Corrientes. Y sin moverse de casa, su celo alcanza un radio inmenso.

Muchos de los que vienen en peregrinación a Itatí, sobre todo mujeres, no saben hablar absolutamente el español, aunque generalmente lo entienden, y esta circunstancia obliga a nuestros sacerdotes a aprender el GUARANÍ (la lengua que hablan estas poblaciones), para poder atender el confesionario. Yo, que ignoro completamente el guaraní, con pesar, tuve que renunciar a escuchar en confesión a dos señoras, de cuyo idioma no alcancé a entender ni una sola palabra.

El clima de Itatí, aunque tiene días de calor intenso, por lo general es bueno y seco y luego saludable. Los productos del suelo no son muy abundantes. Se cosecha poco maíz, mandioca y se está ensayando, con éxito, el cultivo del algodón. Hay naranjas y producen bien, pero no hay un cultivo racional. La mayor parte del suelo se utiliza en pastoreo. El Santuario posee una estancia de 400 hectáreas y alquila otras 300 (total 700 hectáreas) con unas setecientas cabezas de hacienda (vacas) y un centenar de yeguarizos (caballos y mulas).

Actualmente, ochos hombres están recorriendo la Provincia de Corrientes para levantar la hacienda que los propietarios, devotos de N. S. de Itatí han ofrecido a la Virgen Santísima. La recorrida durará unos tres meses y regresarán en junio con unas 400 cabezas vacunas. Los recibirá toda la población solemnemente, con el Señor Cura a la cabeza, que desde las gradas de la escalera del Camarín bendecirá solemnemente los animales recolectados, mientras repican las campanas y estallan varias bombas de estruendo. Luego se lleva la hacienda a la Estancia, donde un encargado la atiende y selecciona, para luego vender oportunamente.

El Santuario posee una hermosa y gran casa para los peregrinos, con camas y catres para dormir. Dispone de una dínamo de iluminación eléctrica para el Santuario y dependencias. Una gran bomba aspira agua del río que, después de pasar por un gran filtro, abastece a la población del Santuario. En una palabra, el Santuario es el pueblo y muchos de sus moradores son, de alguna manera, empleados de la Virgen, como dicen ellos.

También el Santuario sostiene una Escuela Parroquial con las ganancias de la Santería (también del Santuario). Actualmente tiene 111 alumnos, atendidos por un maestro particular y por dos de nuestros Hermanos, el Hno. Silvi y el Hno. Carminati.

El Hno. Carminati tiene a su cargo el grado infantil (con 24 alumnos) y el primer grado (con 20 alumnos). El Hno. Silvi atiende el 2º y el 3º (con 20 y 17 alumnos respectivamente). Un maestro particular tiene el 4º y el 5º, con 14 y 16 alumnos.
Todos nuestros Hermanos están animados de la mejor buena voluntad, tanto los Sacerdotes, como los Hermanos, y pasan sus días en mucha actividad y santa alegría, tanto que me he quedado edificado, y creo que harán muy bien y mucho bien.
Para la próxima semana se espera aquí una peregrinación de todo un pueblo, que vendrá como de costumbre, en peregrinación en número de más de 2000, con su Párroco, Intendente, sus santos (estatuas, que traerán como los hebreos el Arca santa en el desierto), con carros y enseres para el viaje, una caravana larga, más de dos kilómetros, caballos, utensilios, etc. Caminan dos días, quedan dos o tres días en Itatí, para confesar, comulgar, oír Misa y cumplir con sus promesas. Luego emprenden viaje de vuelta y después de dos días están otra vez en sus casas, listos para el trabajo y contentos, por haber cumplido con Dios y con la Virgen.

¡Qué lindo ejemplo de fe!...

Para estas oportunidades el Obispo envía seis o siete sacerdotes para atender a los peregrinos. Dos bautizan continuamente, relevándose; otros confiesan, otros atienden en el despacho, etc.

Su humilde hijo en Jesucristo

P. José Dutto

 

Fuente: Carta del P. José Dutto a Don Orione. Itatí, 18 de abril de 1936. Dutto-Lettere 1932-1945, tomo II, 357-360, Archivo Casa Provincial Argentina.(Obra de Don Orione).