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Franciscanos y Benedictinos en Itatí

Franciscanos Benedictinos Itati

La misión evangélica realizada por distintas órdenes religiosas en el santuario de nuestra señora de Itatí, la podemos dividir en distintas etapas, según la permanencia de las congregaciones que rigieron esta parroquia:


1- Etapa franciscana (1615 – 1902)

La acción misionera de esta orden, es anterior al año de fundación de Itatí. En 1589, ya se construyo el primer oratorio a la pura y limpia concepción en Yaguary, lo que hoy es Tabacué. A un Franciscano le cupo el honor el 7 de diciembre de 1615, fundar el Pueblo de Indios de la Pura y Limpia Concepción de Itatí, Muchos fueron los hijos de San Francisco de Asís que pasaron por este santuario. Merece nombrarse además del nombrado P. Bolaños; a Fray Juan de Gamarra quien construye ya el cuarto templo a la virgen y en cuyo interior ocurrieron una serie de prodigios como las transfiguraciones en el rostro de la imagen al son de músicas nativas y celestiales-

En 1748: se produjo el milagro del atajo, ante un inminente ataque el pueblo acude a implorar a la madre y…se abrió un profundo y torrentoso cauce que impidió avanzar a los enemigos; fue el “atajo salvador”. De esta época (1765) data la gran pila bautismal tallada en piedra que luce en la actual Basílica; además de las sillas y sillones de la sede y bancos del presbiterio y otros muebles e imágenes que se guardan en el museo sacro. Fueron sucediéndose la construcción de templos, hasta que en 1811 se inicio la construcción de del antiguo del antiguo santuario, hoy museo, obra a cargo de Fray Nepomuceno Alegre terminándolo Fray Antonio Obieta. A esta época corresponde también el hecho histórico en la región: la Coronación de la Virgen”, Siendo párroco Fray Ludovico Bertacagni, el 16 de julio de 1900, tarea en la que tuvo mucho que ver Fray Ignacio Martí, que aunque no pertenecía a la comunidad de Itatí, fue el iniciador, gestor y realizador de tan gran acontecimientos; al respecto expreso el Padre Cesar Zoni. “dos franciscanos están vinculados con los mejores títulos a la historia del Santuario de Itatí: Fray Luis de Bolaños y Fray Luis M. Martí, por la coronación de la virgen.
En 1902 después de casi 300 años, los Franciscanos dejaron la dirección del santuario de Itatí.

 

2- Etapa Benedictina (1902 – 1921)

En todo sentido fue sumamente positiva la obra que los monjes Benedictinos realizo en Itatí. Merece mencionarse: la fundación de la escuela parroquial en 1908, que represento un importante papel cultural en una época en que el pueblo carecía de escuela; construcción de la “casa del Promesero” en 1914; construcción del edificio del seminario menor 1913 luego casa de ejercicios. Se doto al santuario de luz eléctrica y agua corriente. En esta etapa también la imagen de la virgen fue re-coronada por Mons. Rosendo de la lastra y Gordillo, en el antiguo templo de Alegre y Obreta en 1908. En 1910, por bula del papa Pio X, el 3 de febrero, es creada la diócesis de Corrientes, nombrándose a Mons. Luis María Niella, primer obispo.

En 1916 se fundó la revista “el mensajero de Nuestra señora de Itatí”. Otras obras significaron progreso para el progreso para el pueblo, como la adquisición de tierras en la que se instaló la estancia del santuario; construcción de la capilla de San Antonio de Padua en Ramada Paso y la erección del camarín de la virgen donado por Mons. Niella (1916 – 1918), que hasta no hace mucho seria el bautisterio.

Uno de estos Benedictinos cuyo nombre es aun recordado, sin dudas es el del Padre Celestino Fourcade, por haber sido el fundador y primer director de la escuela Parroquial

El pueblo de Itatí, honor a estos progresistas y santos sacerdotes imponiendo a pedido de ex alumnos de la escuela Parroquial en 1973, el nombre a una de sus calles “de los Benedictinos”, así su memoria permanece siempre en este lugar de la virgen que ellos amaron.


3- Etapa Diocesana (1921 – 1936)

Se continuo con la con la tarea de los Benedictinos, quienes en 1921 entregaron la dirección del santuario al obispado, sucediéndose varios párrocos diocesanos, entre los cuales sobresalen la figura del padre Cesar Zoni; para calificar lo que significó su paso por Itatí, bastara decir que llego a ser intendente municipal; su obra en Itatí fue enorme y de gran progreso (G. Bonastre. V Itatí).

Fue el párroco que pensó que la virgen debía tener un monumental santuario ante la llegada de tantos peregrinos.
Otros sacerdotes que dejaron huellas en Itatí fueron el Padre Esteban Bajac y el Padre Isaac de Jesús Mosqueda, que con sus sabios concejos hizo mucho bien espiritual a jóvenes y familias Itateñas; ambos no fueron párrocos; Bajac fue el autor del himno a la virgen de Itatí, del seminario y de la escuela parroquial, además escribió la “Historia de la virgen de Itatí” de allí su título: “Historiador de la Virgen”. Los restos de estos sacerdotes descansan en el antiguo cementerio de Itatí.

 

Por Ventura Rolón Bogado, docente de la Escuela Parroquial.

 

 

La presencia de los Hijos de Don Orione en Itatí

En octubre de 1934, el Nuncio Apostólico, Mons. Felipe Cortesi, le pidió a Don Orione que se hiciese cargo del Santuario de Itatí. Así testimoniaba Mons. Vicentín: “Mons. Cortesi estaba preocupado por las condiciones del Santuario de Itatí y pensaba confiarlo, para el cuidado espiritual, a una Congregación religiosa. Enseguida pensó en Don Orione, a quien él conocía bien. Don Orione aceptó con gusto la llamada del Nuncio y acogió la propuesta que le fue hecha de aceptar aquel Santuario…”.

Luego de poco más de un año de preparativos, el 25 de enero de 1936, llegaban a Itatí, el P. Vicente Errani, el P. Juan Lorenzetti, y el entonces Hno. Tomás Alonzo, todos ellos italianos.

Al año siguiente, en junio de 1937, Don Orione visitó por tres días el Pueblo de la Virgen, como le escribía a sus hijos: “Estoy en Itatí, bajo la mirada de María Santísima, venerada, en este extremo de la Argentina, en una de las imágenes suyas más milagrosas”.

Estos fueron los inicios de la presencia orionita en Itatí y de una nueva etapa en el cuidado y atención pastoral del Santuario, del pueblo y los peregrinos.