El pueblo de la Virgen tiene su canción

Pocho Roch

El Concejo Municipal de Itatí dispuso el 8 de mayo de 2015 que el chamamé del reconocido compositor Pocho Roch “Palabras a Itatí”, sea la canción oficial del Pueblo de la Virgen. Estableció, además, que la canción se cantase oficialmente, por primera vez, en el acto central por los 400 años de la fundación de Itatí, y que a partir de allí se entone en todas las fiestas civiles y patronales de la localidad.

Itatí visto por los ojos de un misionero

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El P. José Dutto, hombre de gran confianza de Don Orione, viajó a Itatí para colaborar con las celebraciones del triduo pascual de 1936. Durante su estancia en el Pueblo de la Virgen le escribió una carta a Don Orione. Es un relato que nos abre una ventana al viejo Itatí y nos permite ver algo de la vida, la religiosidad y la realidad itateña entre 1936 y 1941.

¡Cómo no voy a venir!

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Los santuarios, que en origen fueron sencillamente lugares de culto o capillas, se convirtieron luego en meta de frecuentes peregrinaciones a la Virgen debido a una particular devoción hacia Ella. Es Ella la que se ha hecho presente y ha querido estar entre sus hijos, sobre todo en los primeros momentos de la evangelización, para confortarlos y asegurarles en la fe.

Apuntes para la historia de Itatí

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La fundación del Pueblo de la Virgen tiene lejanos antecedentes que vale la pena recordar y conocer.
“Provincia de Santa Ana” se denominó –según el padre Esteban Bajac– a toda la región dominada por el cacique Yaguarón, aunque esta denominación fue posterior a la llegada de Sebastián Gaboto. Precisamente, el 28 de febrero de 1528, un bergantín y una goleta comandados por el marino italiano al servicio de España, anclaron en las tierras del mencionado cacique sobre la margen oriental del caudaloso Paraná.

Una Madre que sabe escuchar

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El peregrino que llega hasta la Basílica de la “Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí”, es acogido por el amor maternal de la Virgen María. Contemplando la venerada imagen, su corazón se desborda en un cúmulo de sentimientos y emociones que solamente una Madre, conocedora de la intimidad del hijo, puede comprender. Son los anhelos, las esperanzas, las historias dolorosas o felices, los proyectos, las culpas, las dudas, las preguntas, etc., que se entremezclan en pesada carga y afloran cuando el espíritu se conmueve profundamente.

Vale la pena peregrinar

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Los pasos del peregrino cristiano están cargados de memoria salvadora. El peregrino guarda en su memoria el amor de Dios, que a su vez suplica en la hermosa oración a la Tiernísima Madre de Dios y de los hombres: “Concédeme un gran amor a tu Divino Hijo Jesús”.

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